El poder de la menteNo deseaba pensarle y cuando lo hacía, de un modo involuntario, me preguntaba por qué lo estaba haciendo.

No quería imaginar nada, no quería darle rienda suelta a mi imaginación y alimentarla, pero el control se me escapaba por momentos, huyendo de mis manos, resbalando como el agua entre mis dedos. Y mi mente volvía a quedar presa del desconsuelo mientras mi imaginación quedaba desbocada a los delirios, desenfrenada e incontrolable como un fuego en un paraje seco.

Y es irónico, porque si  de algo podemos tener el control es de nosotros mismos y de nuestros actos. Ahí es donde reside el poder de nuestra mente.

¿Crees en ese tipo de poder?

¿Será cierto que cuando crees en algo con mucha intensidad, sucede de verdad?

El poder del pensamiento, algo tan sencillo como complejo al mismo tiempo. Un poder que te permite ser capaz de recordar, de navegar en el tiempo, de imaginar, de congelar y revivir cada momento. Y entre todo ese caótico y maravilloso caos interno, están las diversas estancias de la mente. Suena a completa locura, ¿verdad? Pero si te detienes a pensarlo por un momento, descubrirás que es cierto y que en ellas guardamos o escondemos nuestros más profundos secretos, aquellos que nos conforman, aquellos que se encargan de dar forma a nuestra esencia, a nuestra alma.

Entre ellas podemos encontrar la morada del dolor: una especie de habitación o disco duro interior donde guardaremos todo aquello que al recordar, nos hace daño.

La estancia del olvido o también conocida como la de la amnesia, donde permanecerán guardados nuestros pensamientos o recuerdos que preferimos olvidar o dejar de lado durante un período de tiempo.

La alcoba de la felicidad: donde residirán siempre nuestros más preciados, bonitos, inolvidables y maravillosos recuerdos y sueños.

Y quizá el aposento de la muerte: el lugar donde llevaremos a matar, hablando metafóricamente, todo aquello que al revivirlo, nos mata interiormente.

Y así sucesivamente, un espacio para cada sentimiento, pensamiento, recuerdo, temor o emoción que habitan en nuestro interior dándonos personalidad y forma. Y solo nosotros tenemos en nuestro poder la llave de cada puerta, la llave que nos conducirá a revivir cada reminiscencia.

Seguramente ahora mismo te estarás preguntando a cuento de qué viene todo esto. La explicación es remotamente sencilla: a pesar de tener esa llave imaginaria en mi poder, él y solo él, había tomado el control de mi universo paralelo, de mi mundo interno por completo.

Sólo por momentos volvía a poseer el dominio de mí misma, de mis más secretos deseos. Intentaba ir almacenándolos en la estancia asignada para cada uno de ellos pero de pronto…

Me encontraba perdida en la profundidad de su mirada, no sólo porque el color de sus ojos me encantaba. Eran mi efecto café. Café que te quita el sueño, que produce desvaríos y desvelos. Nuestros cuerpos moviéndose al unísono como si fuéramos uno solo. Nuestras respiraciones acompasadas deslizándose al mismo tiempo. Su cabello resbalando suavemente entre mis dedos, sus ojos cerrados disfrutando de mi tacto, sus suspiros contenidos, aquellos labios donde habitaba el mismo cielo, su sonrisa, sus lunares, sus hoyuelos…

¿A que sabrán sus labios?

¿Cómo serán sus besos?

¿Cómo será su tacto?

¿A qué olerá su cuerpo?

Y allí estaba perdida. Entre aquellos pensamientos a los que solo yo tenía acceso.

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volver-a-verte

Sueño que algún día volveré a verte.

Desconozco en qué lugar ocurrirá nuestro encuentro, en qué circunstancia o estación nos encontraremos. Quizá bajo el sol abrasador del verano, tal vez bajo la suave caricia de una fresca brisa y los colores de la primavera dibujados sobre las flores, con el crujir de las hojas de otoño bailando a nuestro alrededor mecidas por el viento o en la más oscura noche de un frío y gris invierno. No dejo de imaginar ese momento, nuestro momento. Porque me gusta tu presencia en mis sueños, me gusta soñar que algún día volveré a verte y cuando lo haga, el cielo será mío entonces. Reiré con el corazón embriagado de felicidad, aullando versos, latiendo desbocado y bailando en el interior de mi pecho.
Por ello padre, he creado un mundo donde mis ojos pueden volver a verte. Es tan feliz como un vino dulce en mis labios, como resplandeciente luna en el oscuro cielo, como el bello canto de un pájaro, como hoguera en invierno, como brisa en verano.
Te amo, como dos palabras que cuando modulaba hacían que se formara una sonrisa en tus labios.
Te amo, como dos palabras que no deberían dejar jamás de pronunciarse.
Y aunque decir esto pueda resultar inverosímil, a veces recuerdo el aroma de tu perfume tan perfectamente invocado que en vez de ser un simple recuerdo es como si realmente estuvieras aquí, a mi lado.
Será porque te extraño, será porque mi corazón anhela tu voz que cuando era pronunciada por tus labios se convertía en un bello canto.
Llega la oscuridad y vienes a mí como el cielo a un pájaro. Sí, ya veo tus alas saliendo a mi paso. Te estoy esperando como cada noche perdida en el abismo de este ocaso. Acúname entre ellas, déjame perderme en la calidez de tus abrazos. Ya estás aquí, estás entrando en mis sueños, permíteme bella noche seguir durmiendo para verlo.

Nos vemos, en el lugar donde los sueños pueden dejar de serlo.

 

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Feliz cumpleaños, padre.

Sueño que algún día volveré a verte. Desconozco en qué lugar ocurrirá nuestro encuentro, en qué circunstancia o estación nos encontraremos. Quizá bajo el sol abrasador del verano, tal vez bajo la suave caricia de una fresca brisa y los colores de la primavera dibujados sobre las flores, con el crujir de las hojas de otoño bailando a nuestro alrededor mecidas por el viento o en la más oscura noche de un frío y gris invierno. No dejo de imaginar ese momento, nuestro momento. Porque me gusta tu presencia en mis sueños, me gusta soñar que algún día volveré a verte y cuando lo haga, el cielo será mío entonces. Reiré con el corazón embriagado de felicidad, aullando versos, latiendo desbocado y bailando en el interior de mi pecho.
Por ello padre, he creado un mundo donde mis ojos pueden volver a verte. Es tan feliz como un vino dulce en mis labios, como resplandeciente luna en el oscuro cielo, como el bello canto de un pájaro, como hoguera en invierno, como brisa en verano.
Te amo, como dos palabras que cuando modulaba hacían que se forme una sonrisa en tus labios.
Te amo, como dos palabras que no deberían dejar jamás de pronunciarse.
Y aunque decir esto pueda resultar inverosímil, a veces recuerdo el aroma de tu perfume tan perfectamente invocado que en vez de ser un simple recuerdo es como si realmente estuvieras aquí, a mi lado.
Será porque te extraño, será porque mi corazón anhela tu voz que cuando era pronunciada por tus labios se convertía en un bello canto.
Llega la oscuridad y vienes a mí como el cielo a un pájaro. Sí, ya veo tus alas saliendo a mi paso. Te estoy esperando como cada noche perdida en el abismo de este ocaso. Acúname entre ellas, déjame perderme en la calidez de tus abrazos. Ya estás aquí, estás entrando en mis sueños, permíteme bella noche seguir durmiendo para verlo.
Nos vemos, en el lugar donde los sueños pueden dejar de serlo.
Feliz cumpleaños papá. Te extraño.
Papi y yo

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