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Sueño que algún día volveré a verte.

Desconozco en qué lugar ocurrirá nuestro encuentro, en qué circunstancia o estación nos encontraremos. Quizá bajo el sol abrasador del verano, tal vez bajo la suave caricia de una fresca brisa y los colores de la primavera dibujados sobre las flores, con el crujir de las hojas de otoño bailando a nuestro alrededor mecidas por el viento o en la más oscura noche de un frío y gris invierno. No dejo de imaginar ese momento, nuestro momento. Porque me gusta tu presencia en mis sueños, me gusta soñar que algún día volveré a verte y cuando lo haga, el cielo será mío entonces. Reiré con el corazón embriagado de felicidad, aullando versos, latiendo desbocado y bailando en el interior de mi pecho.
Por ello padre, he creado un mundo donde mis ojos pueden volver a verte. Es tan feliz como un vino dulce en mis labios, como resplandeciente luna en el oscuro cielo, como el bello canto de un pájaro, como hoguera en invierno, como brisa en verano.
Te amo, como dos palabras que cuando modulaba hacían que se formara una sonrisa en tus labios.
Te amo, como dos palabras que no deberían dejar jamás de pronunciarse.
Y aunque decir esto pueda resultar inverosímil, a veces recuerdo el aroma de tu perfume tan perfectamente invocado que en vez de ser un simple recuerdo es como si realmente estuvieras aquí, a mi lado.
Será porque te extraño, será porque mi corazón anhela tu voz que cuando era pronunciada por tus labios se convertía en un bello canto.
Llega la oscuridad y vienes a mí como el cielo a un pájaro. Sí, ya veo tus alas saliendo a mi paso. Te estoy esperando como cada noche perdida en el abismo de este ocaso. Acúname entre ellas, déjame perderme en la calidez de tus abrazos. Ya estás aquí, estás entrando en mis sueños, permíteme bella noche seguir durmiendo para verlo.

Nos vemos, en el lugar donde los sueños pueden dejar de serlo.

 

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Feliz cumpleaños, padre.

Sueño que algún día volveré a verte. Desconozco en qué lugar ocurrirá nuestro encuentro, en qué circunstancia o estación nos encontraremos. Quizá bajo el sol abrasador del verano, tal vez bajo la suave caricia de una fresca brisa y los colores de la primavera dibujados sobre las flores, con el crujir de las hojas de otoño bailando a nuestro alrededor mecidas por el viento o en la más oscura noche de un frío y gris invierno. No dejo de imaginar ese momento, nuestro momento. Porque me gusta tu presencia en mis sueños, me gusta soñar que algún día volveré a verte y cuando lo haga, el cielo será mío entonces. Reiré con el corazón embriagado de felicidad, aullando versos, latiendo desbocado y bailando en el interior de mi pecho.
Por ello padre, he creado un mundo donde mis ojos pueden volver a verte. Es tan feliz como un vino dulce en mis labios, como resplandeciente luna en el oscuro cielo, como el bello canto de un pájaro, como hoguera en invierno, como brisa en verano.
Te amo, como dos palabras que cuando modulaba hacían que se forme una sonrisa en tus labios.
Te amo, como dos palabras que no deberían dejar jamás de pronunciarse.
Y aunque decir esto pueda resultar inverosímil, a veces recuerdo el aroma de tu perfume tan perfectamente invocado que en vez de ser un simple recuerdo es como si realmente estuvieras aquí, a mi lado.
Será porque te extraño, será porque mi corazón anhela tu voz que cuando era pronunciada por tus labios se convertía en un bello canto.
Llega la oscuridad y vienes a mí como el cielo a un pájaro. Sí, ya veo tus alas saliendo a mi paso. Te estoy esperando como cada noche perdida en el abismo de este ocaso. Acúname entre ellas, déjame perderme en la calidez de tus abrazos. Ya estás aquí, estás entrando en mis sueños, permíteme bella noche seguir durmiendo para verlo.
Nos vemos, en el lugar donde los sueños pueden dejar de serlo.
Feliz cumpleaños papá. Te extraño.
Papi y yo

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